Quiero viajar a...
Se me antoja...

Marilú/ Perú

¡Hola! Mi nombre es Marilú  y en las próximas líneas, contaré mi travesía por Perú.
Marzo 2017

Día 1: 19 de marzo. Arribé al aeropuerto de Lima a las 23:50 pm, un vuelo de 6 horas de duración desde la CDMX. Al llegar a esta bella ciudad se siente la cordialidad de la gente, esa calidez que enamora y que no en cualquier lugar se encuentra. El guía ya estaba esperando ansioso mi llegada para trasladarme al hotel Casa Andina Select Miraflores y comenzar la aventura en un par de horas. Al llegar al hotel me indicaron que hay un impuesto del 18%, del cual estamos exentos los extranjeros.

Día 2: 20 de marzo. El desayuno no cambia mucho con lo que estamos acostumbrados, consistía en pan, papas fritas, nuggets, y me sorprendió encontrar tamales de elote, una tremenda maravilla, pero allá los conocen como “tamale de choclo”, debo confesar que no tenía mucha diferencia con el que conocemos, pero la medida era de 5×3 cm. Después realicé la visita de ciudad, conocí el centro, Casa Aliaga que es un museo espectacular, es prácticamente una casa de reyes, visité algunas iglesias donde el santo patrono es San Blas, quien, según la creencia, cumple todo lo que le solicites. Seguimos la visita al Museo Larco, donde explicaron los inicios de la cultura Inca y la Pre-Inca, de la cual se conoce muy poco, pero es la que dio inicio a toda esta civilización. En el almuerzo probé el exquisito Pisco Sour, bebida tradicional del Perú, para quienes no estamos acostumbrados a bebidas alcohólicas, recomiendo comer algo antes de probarlo, ya que si marea un poquito. Para la noche cené en el Hotel B, una propiedad súper exclusiva, es un hotel boutique maravilloso, todas las habitaciones son totalmente diferentes, aunque no pude observar ninguna por dentro, ya que tenía 100% de ocupación, pero las áreas públicas son excepcionales. La cena fue exquisita, si tienes la oportunidad de ir, debes probar el lomo al jugo y los langostinos con salsa de aguaymantos.

Día 3: 21 de marzo. Desayuné súper ligero ya que comenzaba el viaje hacia Cusco, donde nos recomendaron tomar té de coca y té de muña que son relajantes y ayudan para el famoso “mal de altura”. El vuelo Lima-Cusco es de aproximadamente 45 minutos, volé con Star Perú, tardamos un poco en salir ya que había tráfico aéreo, pero el aterrizaje estuvo grandioso, no se sintió absolutamente nada. Cuando bajé del avión, sí te mareas un poco por el cambio, pero nada fuera de lo normal. A lado de las bandas de equipaje, hay una canasta con hojas de coca, las cuales se deben masticar y solo te permiten tomar 3 hojitas. Rumbo al hotel Hilton Garden Inn, el recorrido fue de 30 minutos aproximadamente; esta propiedad está construida en lo alto y las habitaciones tienen vistas espectaculares, siendo la “Escenic view” la mejor. Este hotel ofrece a sus huéspedes té en cortesía, tanto en el lobby como en las habitaciones, las cuales son bastante espaciosas, y si te sientes mal por la altura tienen tanques de oxígeno, el cual puedes pedir en recepción y con gusto te auxilian. Tengo que agregar que como yo tenía un poco de tos, me fue de mucha ayuda el servicio del oxígeno, me ayudó bastante y amanecí mejor. Por la tarde realicé el tradicional tour de ciudad, completamente a pie, con una duración de aproximadamente 5 horas, donde visité el Coricancha o “Templo del Sol”, para después conocer un par de iglesias en las cuales, no se permite tomar fotografías. También caminé por el famoso Barrio de San Blas, o “Barrio de los artistas” donde pude apreciar la música tradicional andina. Para esta caminata recomiendo zapatos o tenis con suela antiderrapante, ya que las calles de este pequeño poblado están empedradas y suele lloviznar un poco, lo cual puede hacer difícil la caminata. Por la noche cené en el jardín del Hotel Palacio Manco Cápac, el cual solo tiene un par de habitaciones, y da un estilo muy hogareño, se usa mucho para lunamieleros que desean apartarse un poco del bullicio del centro. La cena era tipo cocktail, el cual consistía en ceviche de trucha con causa, que es como puré de papa, camote, aguacate y especias, también probé el vino peruano y corazón de vaca, que es como el hígado de pollo, y de postre cheesecake de mango, algo exótico pero muy delicioso.

Día 4: 22 de marzo. La salida de hoy fue con rumbo a Chincheros, aproximadamente a 30 minutos de Cusco, es ideal para hacer compras de artesanías con lana de borrego y alpaca. Partí con rumbo a Maras que es un gran depósito de sal, la cual era intercambiada por productos en la época de los incas. Acto seguido visitamos Moray, que es una zona arqueológica donde los incas realizaban pruebas agrícolas, y cada nivel tiene distinta temperatura, este recorrido se realiza en aproximadamente 15 a 20 minutos. Almorcé en la Casa Hacienda Orihuela, donde probé nuevamente el ya tradicional Pisco Sour y la causa de betabel, acompañado de Inka Cola, un refresco con sabor a goma de mascar. El hospedaje de esta noche fue en el hotel Casa Andina Private Collection en Urubamba, donde pude vivir la experiencia de un ritual hacia la “Pacha Mama”, que es la madre tierra, en compañía de un chamán, quien dio buena vibra en todo el viaje, así como también visité el planetario que se encuentra dentro del hotel. Por la noche, la cena se realizó en el Hotel Aranwa, propiedad majestuosa de 5 estrellas, que se encuentra dentro de la vegetación, junto a un río. Este hotel cuenta con suites coloniales y una iglesia rodeada de un bellísimo jardín, especialmente para realizar algún evento. Degusté el carpaccio de alpaca, acompañado de causa de papa.

Día 5: 23 de marzo. Este día comenzó la aventura hacia Machu Picchu, el traslado del hotel a la estación de Ollantaytambo, fue de 40 minutos aproximadamente, donde abordé el tren Vistadome en el cual probé un aperitivo a base de quínoa, que es como el amaranto. El viaje en tren duró un aproximado de 2 horas, para después hacer el recorrido de subida en bus en aproximadamente 30 minutos. En Machu Picchu, pude apreciar la belleza arquitectónica de esta zona arqueológica, me atrevo a decir que es un lugar mágico porque todo está perfectamente diseñado y alineado con el sol, para que el 21 de junio que es el equinoccio se aprecie un espectáculo como el que se ve en Chichen Itzá. En esta zona existe una piedra energética, que cuando te acercas sientes literalmente la energía de la piedra, tal vez sea una creencia local, pero yo soy muy escéptica y puedo asegurar que lo sentí al 100%. El almuerzo estuvo a cargo del restaurante Chullpi, donde la comida es deliciosa, y el ají que probé, es muy parecido al que conocemos como el chile habanero. No debes perder la experiencia de probar el lomo saltado, es completamente delicioso, así como también los postres a base de lúcuma, con un sabor muy parecido al mamey o chico zapote. En el tren de regreso los tripulantes nos dieron a probar una fruta de nombre aguaymanto, en México podría ser el nance, y acto seguido, dieron un espectáculo musical y una pasarela con vestimenta típica de Perú. Al llegar nuevamente a la estación de Ollanta, me trasladaron a Cusco para hospedarme y cenar en el hotel Novotel, a 5 cuadras del centro y de la vida nocturna del pueblo.

Día 6: 24 de marzo. Tuve tiempo libre para compras en un mercadito que está a 5 cuadras del hotel. Si no quieres caminar, todos los taxis te llevan a cualquier distancia por un máximo de 6 soles. Después de comprar regresé al hotel para trasladarme al aeropuerto y volver a Lima. Pasadas 6 horas de camino hacia el sur de Perú, llegué a Ica, una ciudad desértica pero bellísima, ya que estuve en el hotel Viñas Queirolo, que tiene varias hectáreas de viñedos, donde fui parte de una cata de vino peruano y una deliciosa cena.

Día 7: 25 de marzo. Realicé el tour de viñedos, terminando en el mirador del hotel, al cual se llega en una van, y el recorrido es de 15 minutos aproximadamente. Después tomé camino hacia Paracas, haciendo una parada en el aeropuerto de Pisco, para realizar el sobrevuelo a las líneas de Nazca, que son una verdadera belleza. Estas líneas aún son un misterio, pero fabulosas desde el aire; se pueden apreciar varias figuras como: el cóndor, el perro, el astronauta, la lagartija, el cotorro, etc. Es una experiencia indescriptible, aquí recomiendo tomar 30 minutos antes una pastilla para el mareo y desayunar muy ligero, ya que la avioneta es muy pequeña, y solo tiene lugar para 12 pasajeros. El sobrevuelo tiene una duración aproximada de 2 horas.  A la llegada a Paracas, me hospedé en el hotel Hacienda Bahía de Paracas, un hotel espectacular a la orilla de la playa, en la cual es una lástima que no esté permitido nadar, ya que hay fauna marina que puede ocasionar algunas heridas en la piel, estos animalitos son conocidos como “pastelillos”, nosotros los llamamos “rayas”. Todas las habitaciones de este hotel son del tipo suite, y están súper espaciosas con un toque muy colonial. Esta propiedad cuenta con un bar con música en vivo tipo trova, el cual cierra a las 3 am.

Día 8: 26 de marzo. Último día de aventura, pero no por eso deja de ser magnífico. Conocí las Islas Ballestas, que son formaciones donde abunda la fauna, se pueden encontrar pingüinos, lobos marinos y gran variedad de aves. La embarcación se toma desde el hotel y la visita se hace en 2 horas aproximadamente, recomiendo llevar un suéter ligero, ya que, al llegar a las islas, hace un poco de frío. Terminando este bonito paseo, me dirigí directamente al aeropuerto de Lima, para tomar el vuelo internacional a CDMX.

Notas extra:

  • La moneda es el sol, y un sol equivale aproximadamente de 6 a 8 pesos.
  • El mejor tipo de cambio en el aeropuerto de la CDMX, lo encontrarás en la terminal 1.
  • Lima, es la ciudad donde nunca llueve, y el cielo es conocido como panza de burro, por ser gris en su mayor parte, el clima es cálido por la mañana y media tarde, refrescando un poco por la noche.
  • La playa no es apta para bañistas, excepto para los que practican surf, ya que hay olas muy altas, propicias para realizar el deporte en mención.
  • El tráfico no es tan abrumador comparado con la CDMX, pero recomiendo salir con antelación para aprovechar las actividades.
  • La mejor zona en Lima para hospedarse es Miraflores, ya que es conocido como el centro de la ciudad.
  • Empacar y traer en todo momento un impermeable, sobre todo si te encuentras en Cusco, o Aguas Calientes, así como también protector solar y repelente.
  • Recomiendo comprar un bastón para escalar, ayuda mucho si no tienes buena condición para explorar las zonas arqueológicas, cuesta 20 soles.
  • Los taxis en Cusco, te llevan a cualquier distancia, por un máximo de 6 soles.
  • Tomar té de coca y de té de muña para los que podemos sufrir mal de altura, aunque muchos dicen que no hay que llegar con ese pensamiento y todo es mental.
  • Empacar ropa de calor y frío, debido a que las zonas visitadas, presentan gran variedad de climas.
  • Llevar consigo siempre un bolso pequeño con algunos medicamentos, sobre todo para el mareo, la presión o el estómago.
  • Para ir a Machu Picchu, el tren solo permite llevar una mochila o bolso de 5 kg, aunque con un suéter, cámara e impermeable es suficiente.
  • Usar zapatos con suela antiderrapante.

 

 

Datos Personales

Datos del Viaje