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Sady / Turquía

Primera impresión del país
Desde la llegada al aeropuerto de Estambul, me dio la impresión que su economía era similar a la de algunas ciudades de México. Me hospedé en la parte nueva de Estambul, en el hotel Marti, de categoría Primera, del cual recomiendo las habitaciones superiores con sábanas y almohadas que son  una verdadera delicia después de 5 horas de vuelo desde Londres. El hotel se encuentra a unos cuantos metros de la Plaza Taksim, una zona muy peatonal con varias casas de cambio para comprar liras turcas, la moneda de Turquía.

La comida
Desde el primer día tomé un buen desayuno en el hotel, muy completo, con cafecito turco incluido.  Así estaba lista para empezar la visita a los principales lugares de Estambul. Admiré una cultura impregnada por varias civilizaciones que han dejado huella, punto estratégico entre Asia y Europa, tanto para mercaderes como para la conquista de  imperios; mezcla palpable no sólo en la cultura, sino también en sus aromas y sabores. Además de su café, típico en su preparación, hay alimentos muy tradicionales como el Kebab, en sus diferentes versiones de carne o pollo, en empanadas o solo asado. ¡Un platillo muy rico!  Es difícil recordar los nombres de tan deliciosas entradas: de habas, lentejas o garbanzo. Su agricultura, tan vasta en granos y especies, no deja de sorprenderte en su principal exponente: el mercado o  Bazar de las Especies. En este lugar tan concurrido, se encuentra una gran variedad de dulces de todos los sabores, confundidos entre el mar de gente y el olor de las mismas especias, una delicia

Souvenirs: ¿Qué comprar y dónde?
Se pude comprar desde objetos de cuero, pashminas y alfombras en Pamukkale, además de pulseritas con el famoso ojo turco. En el Mercado de las Especies o el Gran Baazar de Estambul se puede encontrar todo lo que el corazón quiera llevar de recuerdo. Claro, vale más la pena adentrarse en la cultura y, sobre todo, disfrutar del lugar, que perderse entre las compras. Sobretodo si notamos que Turquía cuenta la historia de sus moradores cristianos, hititas y otomanos que han transformado el paisaje en el transcurso de los años.
Sin embargo, si se llega a encontrar un souvenir interesante, hay que comprarlo, no se sabe si se encontrará en otro lugar, y los precios pueden variar como en todas partes. ¡Así que ni fijarse en eso una vez adquirido!

¿Qué empacar en la maleta?
Recomiendo viajar con lo mínimo, pues siempre se termina comprando. Empacar lo indispensable, y si no se quiere repetir la camisa, se compra una que diga Turquía como souvenir y salir así del apuro. En temporada de frío hay que considerar que de todas maneras  ¡los abrigos son los que salen más en las fotos! Así que recomiendo empacar uno ligero y una gabardina si se viaja en otoño. Las pashminas en los caminos de Turquía se ven por todas partes. Hay fijarse en el diseño y que sean realmente de seda, ya que son muy bellos.

¿Qué monumento o sitio te impresionó más?
Al adentrarnos a la Anatolia Central, la región de Cappadocia con sus chimeneas de las hadas, se va descubriendo otra parte de Turquía, la que difiere a la Estambul donde se encuentra hermosas mezquitas, el Cuerno de Oro,  etc. A la grandeza de Izmir, una ciudad más occidental. Siempre he preferido los paisajes naturales a las ciudades para el goce de las pupilas. Todo se agudiza sin importar el sendero, cada horizonte recorta las siluetas de los lugares.

¿Cómo es la gente? ¿Es difícil comunicarse?
Aunque no entiendo una lira de turco, cuando se compra se logra entender muy bien los cambios  de moneda. Lira a Euro, el valor del dinero es fácil de entender  y universal, así que por ahí fluye la comunicación cuando se paga algo en los hoteles o restaurantes. Sin embargo, es increíble cómo puedes encontrar gente en el bazar que, al menos por pedacitos, habla tu idioma. Lo aprendes para atraer gente a sus negocios.

¿Dejarías de visitar algo?
Se disfruta todo. Se sucumbe a la tentación de conocer y explorar nuevos lugares. Hay que dejar que los ojos posen en cada detalle de color. Todo era nuevo a la vista, no es simplemente tomar la foto. Hay que mirar alrededor y ver de una piedra a otra, de un lugar a otro.  Se comprueba que muchas cosas sobrepasan la constante del tiempo.
Decidir ir a Turquía, es darse la oportunidad y sumarle las ganas para vivirlo.

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